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(DOHA) – Los delegados que asisten a la 15ª reunión de la
Conferencia de las Partes de la Convención sobre el Comercio
Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres
(CITES) rechazaron hoy una Propuesta presentada por Palau y Estados
Unidos para adoptar una protección histórica para tres especies de
tiburones martillo amenazadas mundialmente por el comercio de aletas de
tiburón.
“Las especies de tiburones en todo el mundo están cayendo en picada
debido a la sobreexplotación para el comercio de aletas”, dijo Linda
Paul, Directora Internacional del Programa de Especies Amenazadas de
Earthtrust, una organización miembro de la Species Survival Network
(SSN). “CITES es una de las pocas herramientas disponibles para poner
al comercio global de aletas y partes de tiburones bajo el control
apropiado, y detener la rápida caída hacia la extinción que estamos
viendo hoy en día. Negarse a dar la protección de la CITES al tiburón
martillo y sus primos semejantes es un paso hacia atrás que puede
impedir la recuperación de estas especies amenazadas”.
En un robusto debate, y a pesar de tener la gran mayoría general, los
proponentes no lograron alcanzar 2/3 de los votos necesarios para
asegurar la inclusión en el Apéndice II. España, en nombre de la UE,
Arabia Saudita, Brasil y Qatar hablaron a favor, mientras que Cuba,
China, Singapur e Indonesia hablaron en contra. Setenta y cinco países
votaron a favor, pero 45 Partes votaron en contra y 14 se abstuvieron.
La Propuesta presentó argumentos convincentes indicando que es probable
que el tiburón martillo pase a estar amenazado de extinción a menos que
el comercio de sus aletas, partes y derivados sea monitoreado y
reglamentado. Por ejemplo, la población de tiburones martillo del
Atlántico noroccidental ha sufrido una disminución del 89% en 15 años y
las aletas de los tiburones martillo tienen un valor promedio de
subasta de 125 dólares por kilo. Cerca de 1,3 a 2,7 millones de
tiburones martillo y martillo liso son capturados anualmente para el
comercio de aletas de tiburón.
Contrario a la desinformación esparcida por los comerciantes de aletas,
la inclusión en el Apéndice II no prohibirá el comercio de aletas y
partes de tiburones. “En México, 90% de todos los productos de tiburón
son usados en mercados nacionales; sólo 10% de los productos,
principalmente aletas y carne, son exportados”, dijo Juan Carlos Cantú,
de Defenders of Wildlife, también miembro de la Species Survival
Network. “Una inclusión en el Apéndice II no tendrá impacto sobre el
90% de los productos consumidos en México, y del 10% que es exportado,
sólo la porción que pertenece a las especies incluidas en el Apéndice
II sería reglamentada, pero no prohibida”.
La práctica de corte de aletas de tiburones para abastecer la creciente
demanda de sopa de aleta de tiburón, despegó a comienzos de la década
de los ‘90s, con la creciente riqueza del sur de China. “Hasta 100
millones de tiburones son matados en todo el globo cada año sólo por
sus aletas”, dijo Rebecca Regnery, Subdirectora de Vida Silvestre de la
Humane Society International. “Luego de ser removidas las aletas, el
resto del tiburón es tirado por la borda. Muchas culturas consideran
este desperdicio deplorable”.
Las aletas de tiburones, uno de los artículos “alimenticios” más
valiosos en el mundo, es considerado como un ingrediente prestigioso en
la sopa de aleta de tiburón consumida principalmente en el este y
sudeste de Asia. Los clientes pueden pagar hasta 100 dólares por un
plato de sopa. Sin embargo, pocos se dan cuenta de que la “sopa de
aleta de tiburón” es sólo caldo de pollo con algunas aletas
cartilaginosas sin sabor de rayas agregadas para lograr la textura
crujiente y semejante a gelatina.
Se cree que la pesca furtiva ilegal y no declarada de tiburones para el
comercio de aletas ha sobrepasado, por lejos, al comercio legal. Las
zonas de pesca de virtualmente cada Estado costero han sido saqueadas
para alimentar la demanda internacional de aletas de tiburón. Aunque
algunos cazadores furtivos han sido atrapados, y sus embarcaciones y
capturas confiscadas, muchos más continúan diezmando impunemente las
poblaciones costeras de tiburones.
La inclusión en los Apéndices de especies similares es una importante
herramienta de ejecución ya que las aletas de las tres especies de
martillo son virtualmente idénticas, y resulta muy difícil para los
funcionarios de aduanas determinar qué especies están siendo
comercializadas cuando llegan grandes cantidades de aletas
entremezcladas a los puestos de inspección. “El aleteo también impide
la recolección de datos especie específicos, tornando muy dificultoso
para las autoridades administrativas estimar los tamaños poblacionales,
manejar los stocks y monitorear el impacto del comercio sobre las
especies individuales de tiburones”, dijo Paul. “Si bien los stocks de
tiburones pueden ser manejados por organizaciones regionales de
ordenación de la pesca, no ocurre lo mismo con el comercio de aletas”.
“Esperamos que en la próxima reunión de la Conferencia de las Partes de
la CITES, la situación crítica de estas especies sea presentada una vez
más y que consigan la inclusión que merecen y necesitan. También espero
que las Partes aprueben, en el futuro, una resolución prohibiendo el
comercio internacional de aletas de todos los tiburones a menos que se
encuentren naturalmente adheridas a un tiburón”, concluyó Paul. “Esto
impedirá que muchas más especies de tiburones sean propuestas para
inclusión en los Apéndices de la CITES debido a que su existencia es
amenazada por el comercio de aletas”.
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