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(DOHA)—Japón, el mayor consumidor mundial de atún de aleta azul del Atlántico (también conocido como Atún rojo del Atlántico), está furioso por los intentos de Mónaco y muchos otros países por impedir la pesca comercial de esta especie en peligro. Magnífico, poderoso, preciado y seriamente amenazado, el atún de aleta azul es una especie que fue llevada al borde de la extinción por la sobreexplotación pesquera. De continuar la CITES con la inclusión en sus Apéndices, Japón está amenazando con presentar una Reserva, absolviendo a la nación de sus responsabilidades bajo el Tratado con respecto a la especie.
“Como bióloga pesquera, es claro para mi que el trágico status de esta especie ejemplifica todo lo que hemos estado haciendo mal con los stocks de peces”, dijo Linda Paul de Earthtrust, un miembro de la Species Survival Network. “Hemos ignorado sistemáticamente los mejores asesoramientos, establecido límites de captura que son demasiado altos (y que son frecuentemente excedidos) y ahora nos enfrentamos con las consecuencias de nuestra irresponsabilidad. Las cosas han llegado a un punto de crisis”, continuó. “Dado que todos los otros esfuerzos han fracasado, la CITES debe simplemente acordar incluir el atún de aleta azul del Atlántico en el Apéndice I de la Convención, a pesar de las amenazas japonesas para socavar la CITES.”
Considerado por los expertos como un plato prestigioso y lujoso (un enorme atún de aleta azul fue vendido en Japón a un precio record de 175.000 dólares en enero de 2010 y un plato de atún de aleta azul del Atlántico puede alcanzar los 100 dólares) los funcionarios japoneses han dejado en claro que podrían llegar a ignorar la prohibición con el objeto de continuar importando y consumiendo este casi comercialmente extinto manjar.
“Esta sería una mala movida por parte de Japón”, comentó Paul. “Si presentan una Reserva, a menos que otras Partes también lo hagan, los japoneses tendrán que comercializar con Partes que no son miembro de CITES, de las cuales hay sólo unas pocas, o incrementar sus propios esfuerzos pesqueros.”
Esto puede no ser fácil, a pesar de la impresionante capacidad de la flota pesquera de Japón. Los mermados stocks de atún de aleta azul del Atlántico son difíciles de encontrar y la mayoría se encuentran en aguas bajo la jurisdicción de estados costeros, que estarían sujetos a la prohibición. La pesca ilegal de atún cambiaría el curso sobre el comercio y conservación hacia incidentes internacionales que podrían desentrañar el tejido mismo de la CITES
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